lunes, 27 de octubre de 2008

Letras.

Esa forma de abrir y cauterizar heridas, de plasmar anhelos y desvelos, de volar, de resurgir, de aliviar e iluminar oscuridades. A fin de todo.. esa manera de vivir, que me permite ser más LIBRE.

Magia.


Se habían roto y habían vuelto a encajarse, uno en el otro, el otro en el uno. Se habían respirado hasta desvanecerse de tantos suspiros entrecortados. Él con el aire de ella, ella con el aire de él. Robándose la vida, claro. Inhalaron mutuamente sus sudores y jugaron a dibujarse labios en todo el cuerpo; besos, saliva. Todo eso que se busca cuando otra boca te lo quiere dar. Luego se perdieron en el eclipse y se eclipsaron los ojos, entre todas las luces del alba y las del mediodía y las de la medianoche. Por qué fragmentar las horas en momentos, si se habían amado toda la eternidad de un deseo insaciable. ¿Es efímera la insaciabilidad?


Tal vez un poco, pensó ella, al despertar desnuda recostada en su costado creyendo en que no había mejor cama que esa. Ni mejor sábana que la brisa de su aliento. Caliente. Cómo iba a ser sino, después de tanto amor. Le besaba el pelo, la cabeza, las cejas, los párpados y hasta la mirada. Se puede besar una mirada cuando los ojos están cerrados, sólo hay que quererlo. Y ella quería y le besaba la mirada, y él se daba cuenta, aunque estuviera dormido. Así es como se queda prendido uno de magia: besando miradas. Y ella, ella casi era maga. Se movía, se ondulaba, volvía a enderezarse, se enroscaba en él, chillaba, gemía, y después, quién durmiera a su lado era la persona más feliz del mundo. ¿Cómo?


Ah, magia.


Lo mejor es que él todavía creía en todo eso. Todavía no le habían desgastado el amor, o tal vez si, y él hacía como si nada. Está bien hacer como si nada, a veces. Con cosas así, me refiero. Mueres de amor, y luego lo olvidas. Y amas como si no supieras qué es morir, o como si no supieras que puedes morir al hacer como si nada. De cualquier forma, no sé hasta que punto él podía decidir qué quería hacer entre tanta magia inevitable. Y ella no quería atraparlo así, de verás que no, era sólo su condición espontánea. Adornaba la vida todo lo que podía. Y si la vida con magia era más bonita, no iba negarse a añadirla.