La vida tiene más de lo que no nos gusta que de lo que nos gusta. O eso parece. O es al contrario. Sin embargo, existe lo que no se puede evitar. Y lo que está presente siempre, aunque no lo veamos.Aunque no queramos verlo.
Hay niños con cáncer que ríen. Y ancianos con más dignidad que arrugas. Hay quien los omite, quien los recorta de las perspectivas de su vida, a quien le repugnan.No obstante, todos vamos en el mismo barco y todos somos del mismo barro. Pero claro, lo somos una vez encarcelados en la sala de espera que no tiene piedad para nadie. Mientras eso se pierde en la lejanía de lo asqueroso y lo trágico, y de lo que nunca nos va a tocar; aquí, en este mundo feliz con máscaras de color mentira, y ropas de marca gilipollez; nos pudrimos más que los enfermos de urgencias. De asco y de superficialidad. De inconsciencia y de desprecio. Y es triste, verlo. Y duele mucho, darse cuenta.
domingo, 14 de septiembre de 2008
.
Y es tan genial, pero tan inmensa la ironía. Yo soy la débil. La que llora. Pero ahora tú, el que se cobija en un rincón. O bajo mis piernas. Para entonces, sólo lanzar súplicas, hasta que me acostumbro al disfraz de sátira. Pero si yo era débil. Pero si tú eras fuerte. Esta película es de poco presupuesto. El guionista se ha cansado en la mitad, y ha llegado un novato torpe, que ha cambiado los papeles.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Gritos.

Una prosa lejana me enmudece el respirar. Y casi me asfixio si no te grito en voz alta. Y aún así, tu no volverás, lo sé que no. Y el grito dispersado, aguardará en el aire. En la atmósfera que arrincona mi pensamiento y aturde mi sentir.Y yo creeré que ese odio que juega [a la vez] con la impotencia y el despecho, ha huido de mí. Pero tal vez, sólo ha huido de mi voz para quedarse aún más unido a este triste padecer. Padezco lo que he expulsado, y expulso lo que no me cabe más dentro. No obstante al salir, sin forma geométrica pero con silueta de alarido, clamando tu regreso y silabeando tu nombre, lo dejo intacto, prendido de la luz que desnuda mis sórdidas vergüenzas. Porque me escondo tras las letras que expresan indiferencia y en la dignidad de un silencio. Creyendo que así te necesito menos. Pero se me ha llenado la sangre de brillo, al gritarte. Y mi punto G de la felicidad ha explotado. Mientras, cuido con delicadeza de ese hilo de la inconsciencia que me mantiene suspendida en el cielo. O en el infierno. Pues todo lo que te quise ya lo sabes. Y todavía así, no sabes aun lo que te quiero. Y es igual; y el cielo, y el infierno, y ese Dios que vela por ti y de mi se olvida, siguen cubriéndome como una bóveda indistinta al transcurso de mi amor. Mueren mis células y mueren mis lágrimas, porque saben de su inutilidad. Muere mi risa ahogada en la hipocresía. Y cada sonido parece nada, nada al lado del burbujeo que me habita en la garganta, queriendo comerte la oreja a versos. Se me escapan, me invaden y me los robas. Me he perdido en la curva de tu espalda, y me he dormido allí. Y grito. Y te amo. Y lo grito.Aunque no lo oigas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)