domingo, 14 de septiembre de 2008
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Y es tan genial, pero tan inmensa la ironía. Yo soy la débil. La que llora. Pero ahora tú, el que se cobija en un rincón. O bajo mis piernas. Para entonces, sólo lanzar súplicas, hasta que me acostumbro al disfraz de sátira. Pero si yo era débil. Pero si tú eras fuerte. Esta película es de poco presupuesto. El guionista se ha cansado en la mitad, y ha llegado un novato torpe, que ha cambiado los papeles.
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