Desde todos los ángulos posibles. Y visibles.
No sé que hacen ahí esos ojos. Que apenas distinguen diáfana la realidad y sucumben, dormidos, a la rutina.
Ni sé qué hay dentro de este cuerpo.
O de esta mente.
Tal vez la memoria, como última superviviente del naufragio.
Algunas ansías, escondidas, de otro tiempo. Que quieren ya resurgir. O al menos, es eso de lo que me acuerdo desde la última vez que me perdí.
lunes, 27 de julio de 2009
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