jueves, 19 de febrero de 2009

Mira(me).

Hoy me he visto doble en un cristal, y he pensado: ¿me desdoblo de mí misma, o es un yo repetido? Me ha dado tanto miedo lo de ser yo dos veces, que he preferido creer en una personalidad múltiple que me haga reflejar -incluso- cinco miradas diferentes sobre un mismo espejo.
Esas cinco maneras distintas de mirar, las tengo (y no es novedad), el conflicto se impone cuando entre ellas mismas no acaban de encajar para superponerse encima de mis ojos, que obviamente, son sólo un par. Aunque lo increíble es cómo, en un sistema ocular único, pueden existir -y entenderse- la vista y la ceguera, pues todos los ojos con los que te miro, pueden ser a la vez,
todos con los que te duermo y así cierro la luz, y por tanto, el ciclo de esta realidad. Para no ver(me), me encierro los párpados dentro de la vista, y ¿sabes? he llegado a perderlos a veces, en ese campo visual de dimensión invisible -pero, por lo visto, enorme en mí-, y es porque te abarco toda la mirada,
abarco todo este triste padecer de un sólo vistazo, y llega a ser tan triste y tan padecer, que me apago las luces y a ciega no me gana nadie.

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